La “tele” influye en la sexualidad de los jóvenes

Publicado 18th mayo 2012 en Bienestar

Se mire donde se mire buena parte de las series o las películas que se programan en la ‘pequeña pantalla’ suelen tener escenas eróticas. Y este contenido influye directamente en los pensamientos, comportamientos y expectativas sexuales de los adolescentes. Lo demuestra un estudio elaborado por científicos del Instituto Pacífico de Investigación y Evaluación de EEUU.

El trabajo, publicado en “Media Psychology”, ha sido dirigido por Deborah Fisher y ha contado con la participación de 1.012 adolescentes de entre 12 a 16 años.

“Pocos estudios han examinado la influencia de la exposición a contenido sexual televisivo en la sexualidad del adolescente o cómo la intervención de los padres puede reducir los efectos negativos de la visión de dicho contenido. Este estudio investiga las relaciones entre la exposición a una programación sexual sugerente, las estrategias de mediación parental, y tres tipos de resultados: la participación del adolescente en el sexo oral, las relaciones íntimas sexuales y las futuras intenciones de participar en ellas”, introducen los autores en su estudio.

Durante las últimas tres décadas, se ha acumulado mucha literatura científica sobre las posibles influencias negativas del contenido sexual televisivo en los menores. Sin embargo, existen pocos trabajos que valoren la eficacia de las estrategias de los padres para intervenir en el contenido televisivo que sus hijos se ven. “Esta puede ser activa o instructiva (hablar con los niños acerca de la ‘pequeña pantalla’, restrictiva (establecer normas y límites) o compartida (verla con ellos)”, aclaran.

En la investigación los participantes documentaron el número de horas a la semana que pasaban delante de la televisión y la frecuencia con la que veían programas con contenido sexual. Además, se indagó en control televisivo que ejercían los padres, y en el comportamiento sexual de los hijos.

Los datos revelan que tal y como “se ha demostrado en estudios anteriores, la exposición al contenido sexual en la adolescencia se relaciona con una mayor probabilidad de haber tenido sexo oral y coito vaginal, con más intención de participar en relaciones íntimas en el futuro y una menor probabilidad de percibir que las relaciones sexuales pueden acarrear consecuencias negativas o problemas de salud. Todos estos efectos se mantuvieron tras tener en cuenta otros factores (edad, sexo, origen étnico…) que pudieran alterar los resultados”, documenta el equipo de la doctora Fisher.

Es importante destacar que “la mediación de los padres es decisiva a la hora de luchar contra los efectos negativos de la tele. En particular, la imposición de límites al contenido visualizado y al tiempo de exposición se relacionó con una menor probabilidad de que el hijo o hija hubiera mantenido sexo oral o relaciones sexuales completas. Del mismo modo, la mediación restrictiva se asoció negativamente con intenciones para participar en el coito vaginal en el futuro”.

Para Carlos de la Cruz Martín-Romo, sexólogo y psicólogo, “la ‘tele’ y los padres no son los únicos que educan a los adolescentes. La escuela, los medios de comunicación o los compañeros, también ejercen su influencia en los chicos y chicas. Por este motivo, en la iniciación en las relaciones sexuales entran en juego muchos otros factores, además de la mediación paterna”.

Cuando los padres discutían con sus vástagos el contenido sexual de las series, los menores tenían menos posibilidades de “querer practicar sexo en el futuro”, documentan los científicos estadounidenses.

Para sus autores, es importante destacar que cuando “un programa proporciona material educativo, el hecho de que la televisión se vea en familia aumenta la efectividad del mensaje. Un ejemplo, los espectadores adolescentes de un episodio de ‘Friends’, que mostraba un embarazo no deseado, y visualizaron el capítulo con sus progenitores tenían una tendencia mayor a cambiar sus creencias acerca de la eficacia del preservativo como medida de protección”.

Para el psicólogo español, “tan importante es lo que se habla de sexo con los hijos, como la forma de hacerlo. Es necesario que en las conversaciones el sexo no se lleve al terreno de lo prohibido, sino al de lo íntimo. Al igual que es trascendental explicar a los menores la necesidad de utilizar métodos anticonceptivos para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazados no deseados”.

El experto español insiste en que hoy en día “la mayoría de series y películas contienen escenas eróticas y entra dentro de lo normal que un chico a partir de los 12 ó 13 años visualice alguna de ellas. De lo que se trata es de establecer criterios razonables para lo que se puede ver y lo que no y explicarlos racionalmente”.

Aunque el objetivo último, según sus palabras, sería que “los chicos y chicas aprendan a ver las películas y a discernir qué es realidad y qué es ficción y que entiendan el tipo de escenas que ven”.

En este sentido, la directora del ensayo Deborah Fisher, reconoce a ELMUNDO.es que “los mensajes que envían los padres a sus hijos a través del comportamiento y de las conversaciones activas tienen un efecto. Para ser más eficaz, las conversaciones con los jóvenes debe empezar cuando menores y continuar en la edad de una forma apropiada a medida que los niños se hacen mayores”.

Insiste la experta en que “cuando se presenta una escena de sexo en la televisión, los padres a menudo se exaltan y transmiten las consecuencias negativas. Estas reacciones pueden dar lugar a expectativas irreales sobre el sexo de jóvenes y sus posibles consecuencias”.

La doctora Fisher cree “para los jóvenes sin experiencia sexual, las representaciones de sexo en la tele son más propensas a tener influencias negativas cuando exageran los resultados positivos y minimizan u omiten los mensajes sobre los riesgos potenciales, las precauciones y la responsabilidad. Estas representaciones no realistas pueden dar lugar a actitudes e intenciones que promueven la adopción de comportamientos de riesgos. Otras condiciones de la preocupación respecto a la juventud y la visualización de contenido sexual el contenido sexual con violencia y/o/ el contenido denigrante hacia un grupo en particular (como algunos juegos de video retratos ‘de las mujeres como prostitutas”.

Las formas de utilizar un contenido sexual televisado para crear efectos positivos, según la experta, son las historias “de ficción que proporcionan las representaciones más realistas y pro-sociales de las situaciones sexuales, tales como retratos de personajes que toman las precauciones sexuales y lidian con las consecuencias negativas de las malas decisiones”

Bibliografía: www.elmundo.es

Firmado: Sara Gordo

Sobrepeso y sofocos en la menopausia

Publicado 13th junio 2011 en Patologías

Los sofocos, síntoma asociado a la menopausia, suelen ser más frecuentes entre las mujeres obesas o con sobrepeso. Un artículo publicado en ‘Archives of Internal Medicine señala que una pérdida controlada de peso, un cambio en la alimentación y una actividad física moderada diaria, mejora estos ‘calores’.
Al cesar las menstruaciones, en la mujer se dan una serie de cambios fisiológicos provocados por la inactividad de los ovarios. Estos dejan de fabricar estrógenos y progesterona ocasionando una caída hormonal que es la responsable de los síntomas típicos de esta etapa, entre los cuales están los sofocos, experimentados por más de la mitad de las mujeres.
Esta reacción vasomotora, caracterizada por un aumento de la temperatura corporal y sudores, se asocia con una disminución de la calidad de vida y la aparición de insomnio. Los sofocos se presentan antes, durante y después de la menopausia.
En varios estudios se confirma que, por alguna razón, los sofocos son más frecuentes entre las mujeres con sobrepeso u obesidad. La mayor presencia de grasa periférica y visceral, así como el estilo de vida, son algunas de las causas apuntadas por los expertos.
Al margen del porqué de esta mayor presencia de los sofocos, el único remedio eficaz hasta la fecha es la terapia hormonal sustitutiva. Pero este tratamiento conlleva ciertos riesgos, especialmente cardiovasculares y de alteraciones del estado de ánimo.

Alternativa no farmacológica


El estudio PRIDE, diseñado en realidad para evaluar el efecto de la dieta y el ejercicio sobre la incontinencia urinaria, podría haber dado con una intervención eficaz para disminuir los sofocos en las mujeres con sobrepeso. En él, investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EEUU), enrolaron a 338 participantes pasadas de peso y les asignaron bien a un grupo intensivo para adelgazar o a uno de control. Las 226 mujeres asignadas al primero de ellos llevaron a cabo un programa diseñado para perder entre el 7% y el 9% del peso inicial. Para ello, asistieron cada semana a una sesión en grupo de una hora de duración en la que recibieron instrucciones precisas para aumentar la actividad física y llevar una dieta baja en calorías. El resto, sólo obtuvo recomendaciones generales. La mitad, aproximadamente, admitió sentirse como mínimo algo molesta por los sofocos.
Al cabo de seis meses, entre las participantes que sufrían este síntoma, el programa intensivo “estaba asociado con un mayor descenso del peso, el índice de masa corporal y la circunferencia abdominal” y estos resultados estaban “vinculados de forma independiente a una mejora en los sofocos”, recoge el estudio.
“Nuestros resultados indican que las mujeres con sobrepeso u obesidad que experimentan los molestos sofocos podrían sentir mejorías en estos síntomas después de llevar a cabo estrategias para perder peso“, concluyen los autores.

Firmado: Sara Gordo

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