Evitar las intoxicaciones alimenticias en verano

Publicado 28th junio 2012 en Patologías

Las ensaladas son un clásico en la dieta mediterránea, sobre todo en verano. Por eso, conviene tener en cuenta que estamos hablando de un plato preparado a base de alimentos que se consumen crudos, es decir, que no se someten a ningún proceso culinario, como la cocción o el hervido, y que son de los más propensos a causar una infección alimentaria. Los más habituales son los vegetales y, en especial, los que se utilizan para las ensaladas. Estos alimentos son todavía los más asociados al peligro microbiológico de contaminación por bacterias como Listeria, E. coli o Salmonella, por lo que es fundamental limpiar y conservar las ensaladas.

Es imprescindible una buena conservación de los vegetales, una limpieza rigurosa y el empleo de utensilios adecuados para manipularlos.

La carga bacteriana se produce porque se cultivan en los suelos, se consumen de forma directa y no se someten a ningún tratamiento previo a la ingesta con capacidad para eliminar posibles patógenos. Pero ello no tiene que ser sinónimo de peligro, ya que con unas prácticas de higiene y manipulación adecuadas se consiguen elevados niveles de seguridad. La forma más eficaz de evitar elementos patógenos radica en el uso de insecticidas, plaguicidas o herbicidas, entre otros, en primera instancia. Con ellos, se evita la propagación de plagas y el desarrollo de varias bacterias patógenas, aunque no todas.

Una buena conservación, clave

Una mala conservación es igual a una contaminación segura. En el ámbito doméstico, los vegetales deben estar el mínimo tiempo posible a temperatura ambiente, hay que almacenarlos en frío, a una temperatura máxima de 8ºC. También se debe evitar guardarlos en envases herméticos. Lo más aconsejable es hacerlo en bolsas con agujeros para que puedan respirar. Si en un periodo de tres a cinco días no se han consumido, deberán desecharse. Limpieza. Una rigurosa limpieza de los vegetales es el paso más importante para evitar el consumo accidental de los patógenos. Se deben lavar una a una las hojas de lechuga, así como el resto de vegetales que se utilicen. Es aconsejable dejar en remojo los vegetales durante unos cinco minutos, con abundante agua y unas gotas de lejía, y enjuagar hoja por hoja para eliminar cualquier residuo.Utensilios adecuados. En el momento del corte de los vegetales, se debe utilizar un cuchillo destinado solo para ello y limpio. El corte debe realizarse en el momento de su consumo. De no ser así, se favorece el pardeamiento y los vegetales adquieren un color marrón nada sugerente.

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