“Síndrome del escaparate” : afectados más de medio millón de españoles

Publicado 19th julio 2012 en Patologías

Una persona camina por la calle; recorre una distancia corta; pero de repente tiene que parar. Un dolor intenso en una o ambas piernas le obliga a detenerse. Es el ‘síndrome del escaparate’, también llamado la claudicación intermitente.

En España, cerca de 700.000 personas padecen este síndrome, que es la expresión clínica de la enfermedad arterial periférica. El dolor sólo desaparece con el reposo y tiene una evolución progresiva, que se asocia a un incremento de la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Según las principales asociaciones médicas, la enfermedad arterial periférica en España afecta a entre el 4,5% y el 8,5% de la población y puede presentarse de forma asintomática hasta en un 24,5% de los pacientes, mientras que puede hacerlo como claudicación intermitente hasta en un 29,3% de los casos.

El dolor que sienten las personas con claudicación intermitente es consecuencia de la desproporción entre la reserva circulatoria de oxígeno del músculo disponible y la necesidad de más oxígeno para el desarrollo de la actividad física que se está realizando.

Si a un paciente le han diagnosticado esta enfermedad significa que tiene un estrechamiento y un endurecimiento de las arterias que irrigan las piernas y los pies. Esto le provoca una disminución del flujo sanguíneo, y los músculos de las piernas no pueden recibir suficiente sangre y oxígeno. Por ello, se produce el dolor al caminar, piernas cansadas, varices e incluso puede llegar a producir dolor en reposo y, en casos aún más graves, la aparición de úlceras.

Control y prevención

Respecto al control de esta patología, es necesario que el paciente tenga buenos hábitos de salud y siga los consejos de su médico como abandonar el tabaco y el sedentarismo, adoptar una dieta más frugal, equilibrada y baja en sal, y tratar los factores de riesgo principales como  diabetes, dislipemia o hipertensión arterial. Todo ello, ayuda a mejorar los síntomas de la claudicación y a aumentar la distancia caminada, mejorando notablemente la calidad de vida del paciente.

Además, es importante hacer un programa de rehabilitación de la marcha mediante la práctica pautada de ejercicio físico, preferiblemente caminar a buen paso un mínimo de 30 minutos tres veces por semana.

Por último, los expertos señalan que el tratamiento farmacológico de este síndrome mejora los síntomas de la enfermedad, alargando la distancia máxima caminada, y mejorando la calidad de vida del paciente con claudicación intermitente.

Fuente: 20 minutos (edición digital)

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