Una pequeña deshidratación del 2% puede afectar a nuestra memoria

Publicado 19th diciembre 2011 en Bienestar, Saludable

Todos sabemos la importancia del agua para nuestra salud, pero en muchas ocasiones no somos del todo conscientes de lo imprescindible que es tener una buena hidratación, porque la falta de esta puede provocar problemas importantes de salud.

Una pérdida de hidratación, simplemente de un 2%, hace que descienda nuestro rendimiento, tiene efectos inmediatos sobre la atención y la memoria y, a un nivel mayor, en la concentración, el cansancio, la fatiga o la somnolencia.

Con todas estas premisas han trabajado más de 400 expertos en el II Congreso Nacional de Hidratación, donde han tratado las evidencias científicas sobre la hidratación, que es fundamental para la salud.

Es importante, especialmente en ancianos y niños, que se beba regularmente agua, antes de tener sensación de sed. Esto es importante ya que los cambios en la cantidad de electrolitos en el cuerpo producidos por la deshidratación pueden alterar la actividad cerebral y otros sistemas que intervienen en el proceso cognitivo.

Los mayores, las embarazas y los bebes son los colectivos más vulnerables a sufrir deshidratación.

Pero además en los ancianos, que tienen menos agua en el cuerpo, esa sensación de sed es mucho menor por lo que es más costoso para ellos ingerir la cantidad necesaria de agua diaria. Por ello, es necesario educarlos y “convencerles” de que tiene que beber, porque la deshidratación es una de las causas más frecuentes de hospitalización en este colectivo.

Para las embarazadas es importante porque estas, hacen frente al aumento del volumen sanguíneo, mantenimiento del líquido amniótico, regulación de temperatura corporal y evitar las infecciones urinarias. Al igual que es importante que mantengan esta tendencia durante la lactancia, porque aumenta su necesidad de líquido para producir leche.                                                                                                                              La cantidad diaria recomendada es unos dos litros y medio, pero puede variar si se realiza alguna actividad física. La deshidratación, cuando se hace ejercicio físico, es frecuente y si se presenta lo hace con un aumento de la temperatura corporal y de la frecuencia cardiaca, reducción de la excreción renal de orina, dolor de cabeza, sueño, dificultad de concentración, y hasta es posible un colapso si la actividad además se realiza en momentos o lugares a elevadas temperaturas.

Bibliografia:  http://www.20minutos.es/noticia/1239868/0/hidratacion/efectos/memoria/

Firmado. Sara Gordo

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