Prevención de la obesidad infantil

Publicado 19th diciembre 2013 en Patologías

La obesidad es considerada por la OMS la “Epidemia del siglo XXI”, debido a su rápido crecimiento en los últimos años.

Aparece cuando el aporte de energía realizado mediante la ingesta de alimentos, supera al gasto de la misma realizado por el organismo en la realización de sus funciones, lo que provoca que se almacene en forma de grasa, hasta ser excesiva en relación a lo que corresponde en relación a la edad, el sexo y la altura de cada persona.

En los últimos 15 años, la cifra de niños españoles con obesidad ha crecido desde un 5 hasta un 16%.

Las principales causas de este aumento son:

  • El aumento de la vida sedentaria (los niños hacen menos ejercicio físico, y pasan más tiempo viendo la televisión, con videojuegos, o con ordenadores).
  • Cambios en los hábitos nutricionales (aumento del consumo de azúcares refinados a partir de bollería industrial, chucherías, y de grasas saturadas a partir de la sustitución de ensaladas, verduras y comida tradicional, por comida basura, rápida y precocinada).

obesoOtros factores que influyen en la obesidad (sociales, ambientales, metabólicos, genéticos, etc,) son:

  • La incorporación de la mujer al mundo laboral (limita su tiempo para hacer la comida, y se opta por la sustitución por bollería y comida precocinada. Por otro lado, facilita que el niño pase más tiempo viendo la televisión, en vez de hacer ejercicio físico).
  • Las familias se vuelven más permisivas (en ocasiones se prefiere ceder a los caprichos del niño para no discutir).
  • Factores genéticos: hay personas con tendencia a engordar, aunque este hecho se asocia con unos determinados hábitos. También hay enfermedades que predisponen a engordar, como el Hipotiroidismo.
  • Los Medios de Comunicación también tiene una gran influencia en los niños (los productos son muy atractivos, tanto por él mismo, como por los regalos que a veces incluyen).
  • En algunos casos, la obesidad puede deberse a dificultades para controlar la cantidad de alimentos que se ingiere. A veces debe considerarse incluir tratamiento psicológico de apoyo.

La obesidad conlleva numerosas consecuencias, tanto físicas como psicológicas, a corto, medio y largo plazo:

  • A corto plazo: alteraciones psicosociales, como burlas o marginación, que pueden conducir a una posterior ansiedad y/o depresión.
  • A medio plazo: diabetes mellitus tipo 2 (una de las principales causas de mortabilidad cardiovascular, perjudicial para las arterias, vista, riñones, corazón y cerebro.), hipertensión arterial, alteraciones ortopédicas, respiratorias y cutáneas, aumento del riesgo de intolerancia a la glucosa, alteraciones del colesterol y los triglicéridos, falta de agilidad, etc.
  • A largo plazo: Riesgo de padecer obesidad en la edad adulta, enfermedades cardiovasculares, en la adolescencia se puede producir bulimia y anorexia nerviosa, repercusiones psicológicas, sociales y laborales.

Es deber de los padres enseñar a sus hijos unos correctos hábitos tanto de alimentación, como de vida.

Los padres son tanto educadores, como modelos a seguir.

  • Son educadores, ya que deben establecer unas normas a la hora de comer, sobre qué comer, en qué cantidad, y en qué momento. Deben enseñarles a comer.
  • Son modelos a seguir, porque los niños aprenden lo que ven en casa. Los padres deben llevar unos buenos hábitos alimentarios, para que sus hijos les imiten, de la misma forma que si en casa se lleva una vida sedentaria, lo más probable es que el niño no realice ejercicio físico.

Consejos para controlar mejor la alimentación de los hijos y evitar la obesidad:

  • Realizar al menos 1h diaria de actividad física y deporte al aire libre.
  • Disminuir las horas de televisión y juegos sedentarios.
  • Realizar de 5 a 6 comidas al día, y no saltarse ninguna de ellas.
  • No sustituir almuerzos tradicionales, como bocadillos, fruta, etc., por bollería industrial.
  • No hacer comidas rápidas, como hamburguesas o pizza, y optar por algo un poco más elaborado, o ensaladas.
  • Masticar despacio los alimentos.
  • Enseñar al niño a no compensarse ni gratificarse con las golosinas o chucherías.
  • Tener a mano fruta y verdura para que el niño tenga fácil acceso cuando tenga hambre.
  • No dejar que desarrolle otro tipo de actividad mientras come, como ver la televisión o jugar con videojuegos.
  • Llevar una dieta equilibrada que siga la pirámide de la alimentación.
  • No obligarles a comer mucho porque hay edades en las que se necesita menor cantidad.
  • Siempre que sea necesario, llevar una dieta seguida por un porfesional.
  • Predicar con el ejemplo en todos los aspectos.

Fdo: Mónica Mª Gil Martínez

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