Nutrientes antioxidantes

Publicado 4th octubre 2013 en Come sano

A lo largo de toda nuestra vida, en nuestro organismo se producen innumerables procesos oxidativos que son llevados a cabo por sustancias dotadas de una altísima capacidad oxidante. A estas sustancias las conocemos con el nombre genérico de radicales libres.

Estos compuestos pueden tener tanto un origen exógeno (fuera de nuestro organismo), como endógeno (producidos dentro de nuestro cuerpo). Tanto unos como otros son igualmente perjudiciales y altamente tóxicos.

Los de origen externo proceden del humo del tabaco, la radiación solar, la contaminación ambiental, etc. Los de origen interno se producen de forma espontánea, como consecuencia de los procesos bioquímicos, tanto los normales que tienen lugar en el interior de nuestro organismo (mecanismos de envejecimiento y degradación de los tejidos, inflamación, defensa antibacteriana, ejercicio físico, estrés, etc.), como anormales (un amplísimo listado de síndromes y enfermedades).

brocoliEn el momento en que se forma un radical libre, éste reacciona rápidamente captando un electrón de otra molécula próxima a él, creando así un compuesto desestabilizado químicamente, y por ello, obligado también a captar el electrón que «le ha sido robado», de otra molécula próxima, y ésta a su vez de otra. Es decir, comienza una reacción en cadena que producirá como resultado una erosión en la membrana celular o en las cadenas de ADN y ARN, que puede «abrir las puertas» al cáncer y a otras importantes enfermedades. Los radicales libres pueden actuar sobre cualquier molécula del organismo, aunque algunas parecen ser más susceptibles que otras y tener, por lo tanto, consecuencias más importantes. Durante todo el proceso de la vida, esos radicales libres erosionan cadenas de ADN y ARN. Sabemos que la función de estos ácidos nucleicos es la fabricación continua de sustancias indispensables para la vida: proteínas musculares, enzimas, inmunoglobulinas, etc.

Por lo tanto, es muy fácil deducir que un daño en los ácidos nucleicos generará, no solamente la disminución de su función, sino la fabricación de «sustancias equivocadas», que a su vez podrán generar, con el paso del tiempo, la disminución de nuestro potencial inmunológico y también la aparición de diversos tipos de cáncer.

Pero también, mediante la alimentación, debemos ingerir sustancias con elevado poder antioxidante, que nos protegerán del daño de los radicales libres, como son el ácido ascórbico o vitamina C y los carotenoides (en frutas y verduras), los tocoferoles, vitamina E (presentes en las semillas, algunos aceites vegetales y en el aceite de oliva virgen), los polifenoles de las semillas de uva o las importantes sustancias antioxidantes del aceite de oliva virgen (hidroxitiroxol), entre otras.

Básicamente, un antioxidante es una molécula que protege a otras de la oxidación, oxidándose ellas mismas y transformándose en compuestos no dañinos. Por ello, debemos asegurarnos una ingesta adecuada de este tipo de micronutrientes.

Fdo: Mónica Mª Gil Martínez

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