Los cereales en la alimentación

Publicado 12th marzo 2012 en Come sano

Nuestros antepasados sabían que una pequeña cantidad atesoraba un alto valor nutricional. Hoy además sabemos que incluidos en nuestra dieta, con una a tres raciones al día y de manera regular, sus beneficios son inestimables. Ralentizan el proceso degenerativo de nuestras células, por lo que reducen el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón o ciertos tipos de cáncer.

Los granos de cereal constituyen desde los orígenes del hombre la base de su patrón alimentario.  Algunos son más populares, otros se estilan menos, aunque hoy por hoy podemos elegir entre sus diferentes variedades, sabores y texturas: avena, arroz, cebada, maíz, centeno o trigo.

En nuestros días estamos más acostumbrados a los cereales comunes o refinados, a su aspecto claro y su textura fina. Estos pueden resultar interesantes, ocasionalmente, para lograr texturas suaves en platos más refinados o más ligeros. Sin embargo, en cuanto a valor nutricional  e impacto en nuestra salud, hay una diferencia que conviene tener en cuenta. Los cereales integrales conservan partes del grano que se pierden con el refinado, su envoltura (salvado) y su semilla (germen), que es donde están presentes la mayor parte de sus nutrientes y sus sustancias valiosas.

Se ha sugerido que la ingesta de cereales integrales, gracias a su contenido en fitonutrientes con poder antioxidante, puede inhibir directa o indirectamente el proceso oxidativo celular y la inflamación, factores de riesgo predominantes para diferentes patologías cardíacas y cancerígenas. En general, los cereales integrales protegen nuestras células y cuidan nuestro corazón.
La fibra alimentaria (soluble e insoluble) que contienen conlleva múltiples ventajas para todos y especialmente para las personas diabéticas u obesas. Primero porque su efecto saciante ayuda a mantener el peso bajo control. Segundo porque la fibra soluble disminuye los niveles sanguíneos de colesterol malo. Y tercero, porque retrasa la absorción de la glucosa en la sangre.

Además, la fibra insoluble favorece el tránsito intestinal agilizando las digestiones, lo que también aporta sensación de ligereza y mantiene nuestro colon “contento”. Y junto con el almidón y los oligosacáridos, abundantes en los cereales integrales, favorece la proliferación de bacterias beneficiosas imprescindibles para nuestra salud gastrointestinal.

Bibliografía: http://www.nestle.es/nutricion/asp/arview.asp?doc_id=212&section_order=001_006_004

Firmado: Elizabeth  Vázquez

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