Eliminar un tatuaje

Publicado 26th septiembre 2012 en Esculpe tu figura

Los tatuadores trabajan mucho en verano; los que se ocupan de eliminar tatuajes, en otoño. En estas fechas se registra un aumento en la demanda para quitar, o en su caso, modificar un tatuaje.
Y es que ese dibujo, ese motivo que lucimos en la piel, que en un momento habíamos mostrado con orgullo, puede de golpe convertirse en el recuerdo de una nefasta relación que ya tocó a su fin o en un gran inconveniente para encontrar trabajo. La demanda para borrarlos está creciendo; en EE UU, un 32% en el último año.
Para borrar un tatuaje hay varios procedimientos o técnicas: electrocoagulación, criocirugía, abrasión salina, escisión y láser. Los tres primeros son cada vez menos utilizados, por ser más dolorosos, más complejos y especialmente porque dejan cicatriz. De modo que es la técnica de láser la que se ha impuesto.

Como explica Consumer, los tatuajes se extraen con diferentes técnicas de láser. Se trata del mismo tipo de tecnología utilizada para depilar, solo que con distintos parámetros para que tenga un efecto fotoacústico y emita un pulso muy corto. Este pulso o disparo se dirige al pigmento y no daña el tejido circundante. Este tratamiento con láser es tópico, ni siquiera se pincha la piel, por lo que no la daña ni produce marcas ni cicatrices.
Técnicamente, las células de la piel absorben la energía del láser, lo que provoca una reacción térmica que, unida a la propia acción de las ondas láser, facilita la salida de los pigmentos de las células.

Para que el tatuaje desaparezca del todo hay que someterse a entre seis y diez sesiones, y esperar tres meses entre ellas, así se elimina la tinta explosionada.

El número de sesiones varían en función de varios factores, como son extensión, profundidad, tipo de tinta, color, calidad, metal y técnica del tatuador. Los tatuajes verdes y azules se quitan con mayor dificultad que los de color negro, que son los más fáciles de suprimir.

Tatuar o destatuar con garantías

Si el desamor o las circunstancias laborales nos obligan a eliminar el tatuaje debemos hacerlo con tantas garantías como cuando nos tatuamos. De entrada, las épocas de frío son las idóneas para hacerlo, puesto que las zonas que se tratan no deben exponerse al sol. Sobre ellas, es preciso colocar un apósito o vendaje para taparlas y protegerlas de los rayos, no solo cuando se tomen el sol, sino también se pasee por la calle.
Para quitar un tatuaje con láser se utiliza anestesia tópica y una crema oclusiva antibiótica. Esta crema debe aplicarse un par de veces: el mismo día de la sesión y a la jornada siguiente. El primer día la zona tratada se tapa con un apósito y, al cabo de dos o tres jornadas, este se retira y se deja la zona al aire. Tras el proceso de eliminación, la piel queda intacta.

El láser no daña la piel, aunque la zona afectada estará más sensible durante siete u ocho meses. Transcurrido cierto tiempo, lazan se regenera por completo. Bien hecho, el tratamiento con láser no deja cicatrices.

Si el tatuaje eliminado estaba en los hombros, se deben evitar las camisetas de tirantes y optar por las de manga corta o prendas que les tapen las zonas tratadas (una gasa para taparla no está de más si hay riego de que la zona puede quedar al descubierto). En tobillos y antebrazos hay que seguir la misma recomendación.

La evolución depende de cada persona y de la zona tratada, ya que hay áreas más sensibles que otras, como los brazos y las piernas, cuya piel es más fuerte y se regenera mejor.

Fuente: 20minutos.es

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