Consejos para perder peso

Publicado 1st marzo 2011 en Bienestar

Para reducir el peso es necesario un tratamiento integral, que garantice una pérdida de peso a largo plazo, de forma progresiva y siempre supervisada por un especialista de la nutrición. Para realizar una dieta eficaz y, sobre todo, sana hay que tener en cuenta todos los factores implicados: grado de sobrepeso, tipo de alimentación, nivel de actividad física, motivación para llevar a cabo la dieta…

 Una vez que estamos en manos del especialista que supervisará nuestra dieta, nos ayudará tener en cuenta estos consejos generales:

  • Es aconsejable incrementar el consumo de alimentos hipocalóricos que aportan muchas proteínas, vitaminas, minerales, etc. con una cantidad pequeña de calorías, eliminando o racionando en nuestra alimentación, los productos con calorías.
  • Conviene aumentar las frutas, verduras y hortalizas ya que normalmente en nuestra dieta los consumimos menos de lo que deberíamos.
  • Los alimentos hipercalóricos, cuyo aporte es elevadísimo de calorías, y que incluyen cantidades bajas de nutrientes esenciales, se deben ingerir de manera muy controlada. Concretamente debemos moderar el consumo de grasas, aceites, dulces y bebidas alcohólicas y/o azucaradas.
  • Algunas vitaminas/minerales intervienen en el metabolismo energético y su deficiencia es negativa en el control de peso. Corregir deficiencias en estos nutrientes resulta de ayuda en el éxito de un programa de adelgazamiento.
  • El aumento de líquido consumido, sobretodo de agua, es muy importante, en cualquier momento del día tanto antes, como después de las comidas. La razón es que bebemos menos de lo deseable y en personas con mucho apetito el agua contribuye a llenar el estómago y a activar la sensación de saciedad que llevan a desear el consumo de alimentos. Lo recomendable es consumir entre 1.5 y 2 litros de agua diarios.
  • Es necesario distribuir los alimentos en 4-5 comidas mejor que concentrarlo en 1 ó 2 (que es lo normal), dado que suprimir comidas pone al organismo en situación de alarma activándose mecanismos de almacenamiento de grasas y además, si una persona suprime una comida llega con más hambre a la siguiente, lo que le hace comer compulsivamente más cantidad de alimentos.
  • Es necesario recuperar el balance energético, tomando una cantidad algo inferior de calorías (respecto a las que se suelen tomar) y aumentando algo la actividad física.
  • Son preferibles los cambios ligeros y mantenidos que las modificaciones exageradas de dieta y actividad, pues los cambios drásticos no pueden (ni deben) mantenerse por tiempo prolongado y su abandono lleva a recuperación rápida del peso perdido (FAMOSO EFECTO REBOTE).
  • Planificar lo que se va a comer y hacer la compra cuando no se tiene hambre. Ceñirnos únicamente a lo que hemos escrito en la lista de la compra y llevar los platos servidos a la mesa.
  • Organizar los horarios de las comidas y comer despacio, masticando lentamente. Evitar comer entre horas.
  • Emplear poca grasa en el cocinado de los alimentos. Es preferible la plancha, hervido, vapor, asado…
  • No pesarse todos los días, pues muchos factores alteran el peso y pueden confundirnos y llevarnos a la obsesión o la angustia. Lo normal es pesarse cada 7-10 días.

Firmado: Sara Gordo

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