¿Cómo reducir el aporte graso de nuestros platos?

Publicado 7th noviembre 2013 en Come sano

La grasa es necesaria, al igual que el resto de nutrientes, para el correcto funcionamiento del organismo ya que nos proporciona calor y la energía necesaria para nuestro cuerpo.

Antiguamente, por el tipo de vida que se llevaba, esa necesidad de energía era mucho mayor que en la actualidad. Por ejemplo, si miramos el trabajo, un campesino hacía todas sus labores sin la maquinaria agrícola de la que disponemos actualmente, o un desplazamiento, tampoco tenía nada que ver, hoy en día tenemos coches con unas prestaciones que no se parecen a los trayectos en “mulo” de antes.

Las recetas que se cocinaban en aquella época y que han pasado de unas generaciones a otras hasta llegar a nuestras manos, se nos han quedado un poco “grandes”, así que tenemos que aplicar técnicas para reducir el aporte graso de esas recetas.

grasasAsado al horno. Cuando queramos hacer una receta que requiera la utilización del horno, en lugar de  untar el molde o la bandeja con aceite o mantequilla para evitar que se nos pegue lo que estamos preparando, podemos utilizar los papeles para hornear, que son resistentes a la temperatura y antiadherentes.

Plancha o parrilla. Para preparar carnes, pescados o incluso verduras a la plancha o a la parrilla, no es necesario utilizar grandes cantidades de aceite, ni siquiera tenemos que “pintar” con un pincel la superficie de los mismos, podemos utilizar un pulverizador de aceite que disminuye la cantidad utilizada. Además también podemos preparar una mezcla de agua y aceite en una proporción 7:1 y la utiliza para pulverizar, de modo que disminuimos aún más la cantidad de aceite utilizado en la elaboración del plato. Existen en el mercado pulverizadores de aceite pero también puede servir uno cualquiera que tengáis por casa.

Salteado. Casi todas las recetas que conozco comienzan con un salteado de alguno de los ingredientes de la receta. Para reducir el contenido en grasas, podemos utilizar caldo o una mezcla de caldo y vino para saltear esos ingredientes. El caldo lo podemos hacer casero o comprar ya hecho, ya que hay una amplia oferta en caldos desgrasados. Los cubitos de caldo, que podrían ser otra opción fácil, tienen bastante grasa y están muy salados.

Salsas. Podemos sustituir las bechameles y salsas ricas en grasas por purés de verduras (tomate, pimiento, berenjena…)

Coberturas. Esta me encanta, porque podemos hacer unas coberturas muy cremosas con mucha menos grasa, por ejemplo, prueba a hacer crema de ricotta con claras de huevo y queso parmesano.

Esta última, aunque no es una técnica novedosa, no deja de ser útil. Y es que, para disminuir el contenido de grasa de nuestro plato podemos recortar toda la grasa visible que veamos en el alimento en crudo así como quitar la piel en el caso de preparar aves.

Fdo: Mónica Mª Gil Martínez

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