¿Qué es la salud sexual?

Publicado 19th mayo 2012 en Bienestar

“El día en que lea que el sexo es malo para la salud, dejaré de leer”. Con esta frase del genial Groucho Marx queremos aportar más luz sobre la salud sexual, un concepto mucho más global que la práctica del sexo y que abarca muchos aspectos de la salud en general y de la enfermedad en particular que pueden impactar en la calidad de vida.

Varios organismos internacionales han definido desde comienzos de la década de los 70 el concepto de Salud Sexual. Podemos preguntarnos por qué otros conceptos como la justicia o la igualdad se definieron siglos atrás y éste tardó tanto en entrar en escena.

La explicación podría estar en que el ser humano sigue un modelo de prioridades. Desde las más básicas -alimentación, vivienda, trabajo, etc.- hasta las más avanzadas -ocio, recreo intelectual, arte, etc.-. En la Salud Sexual pasa algo parecido. Durante siglos la única preocupación en este sentido se centraba en la reproducción y todas las otras vertientes eran obviadas por motivos religiosos, sociales o simplemente culturales y de falta de desarrollo.

En nuestra sociedad actual, el concepto de Salud Sexual se ha ido expandiendo, de manera creciente, hasta tener presencia importante en nuestras vidas, y despertar un interés inusitado y universal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido en dos ocasiones (1975 y 2001) este concepto. La última y más completa definición es la siguiente: “Salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; no es meramente la ausencia de enfermedad, disfunción o debilidad. La salud sexual requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos”.

Olvidada por la Medicina

Desde el propio ejercicio de la Medicina, la Salud Sexual ha estado alejada de sus intereses durante siglos, con poco o nula representación en libros de textos, programas universitarios y disciplinas a desarrollar. Progresivamente en las últimas dos décadas hemos asistido a un desarrollo intelectual vertiginoso en este campo, no sólo en la sexualidad masculina sino también en la femenina.

Nuevos conceptos y formas de enfermedad nos han dotado de nuevas herramientas para solucionar más problemas a nuestros pacientes. Hemos pasado de un concepto excluyente y aislacionista a una situación de omnipresencia de las alteraciones sexuales en casi cualquier problema de salud. Desde el cáncer a la diabetes; desde la hipertensión a la depresión; desde la obesidad a la menopausia tienen su correspondiente relación e impacto en la vida sexual y por tanto emocional de quienes las padecen.

Desde este nuevo espacio que lanza ELMUNDO.es, esperamos poder dar respuesta y abrir puertas sobre multitud de aspectos relacionados con la Salud Sexual, desde los adolescentes a los ancianos, desde los sanos que tengan preguntas, hasta los enfermos que necesiten respuestas, para todos. Bienvenidos a vuestro nuevo portal de Salud, con ‘S’ de Sexual.

Bibliografía: www.elmundo.es

Firmado: Sara Gordo

Atún en vinagreta

Publicado 19th mayo 2012 en 2º Plato

Calorías/ración: 465

Preparación: 30 min.

Dificultad: Fácil

Comensales: 6

INGREDIENTES: 

 1 kg Atún en una rodaja o en trozos

2 Huevos duros

1 Cebolla pequeña

4 Cucharadas de aceite de oliva

Sal

Vinagre

Perejil

1 Hoja de laurel

 -PREPARACION:

 En una sartén con un poco de aceite y la hoja de laurel, hacer el atún a la plancha, a fuego lento para que no se queme. Cuando esté hecho, sacar, limpiar bien de raspas, si era una rodaja, y reservar.

 Picar fino la cebolla y los huevos duros, y ponerlos en un bol. Añadir las 3 cucharadas de aceite restantes, sal y vinagre al gusto, y mezclarlo todo muy bien.

 Finalmente, colocar los trozos de atún en una fuente y echar por encima la salsa, espolvorear con perejil y reservar en un sitio fresco. Se sirve a temperatura ambiente.

Firmado: Elizabeth Vázquez

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La “tele” influye en la sexualidad de los jóvenes

Publicado 18th mayo 2012 en Bienestar

Se mire donde se mire buena parte de las series o las películas que se programan en la ‘pequeña pantalla’ suelen tener escenas eróticas. Y este contenido influye directamente en los pensamientos, comportamientos y expectativas sexuales de los adolescentes. Lo demuestra un estudio elaborado por científicos del Instituto Pacífico de Investigación y Evaluación de EEUU.

El trabajo, publicado en “Media Psychology”, ha sido dirigido por Deborah Fisher y ha contado con la participación de 1.012 adolescentes de entre 12 a 16 años.

“Pocos estudios han examinado la influencia de la exposición a contenido sexual televisivo en la sexualidad del adolescente o cómo la intervención de los padres puede reducir los efectos negativos de la visión de dicho contenido. Este estudio investiga las relaciones entre la exposición a una programación sexual sugerente, las estrategias de mediación parental, y tres tipos de resultados: la participación del adolescente en el sexo oral, las relaciones íntimas sexuales y las futuras intenciones de participar en ellas”, introducen los autores en su estudio.

Durante las últimas tres décadas, se ha acumulado mucha literatura científica sobre las posibles influencias negativas del contenido sexual televisivo en los menores. Sin embargo, existen pocos trabajos que valoren la eficacia de las estrategias de los padres para intervenir en el contenido televisivo que sus hijos se ven. “Esta puede ser activa o instructiva (hablar con los niños acerca de la ‘pequeña pantalla’, restrictiva (establecer normas y límites) o compartida (verla con ellos)”, aclaran.

En la investigación los participantes documentaron el número de horas a la semana que pasaban delante de la televisión y la frecuencia con la que veían programas con contenido sexual. Además, se indagó en control televisivo que ejercían los padres, y en el comportamiento sexual de los hijos.

Los datos revelan que tal y como “se ha demostrado en estudios anteriores, la exposición al contenido sexual en la adolescencia se relaciona con una mayor probabilidad de haber tenido sexo oral y coito vaginal, con más intención de participar en relaciones íntimas en el futuro y una menor probabilidad de percibir que las relaciones sexuales pueden acarrear consecuencias negativas o problemas de salud. Todos estos efectos se mantuvieron tras tener en cuenta otros factores (edad, sexo, origen étnico…) que pudieran alterar los resultados”, documenta el equipo de la doctora Fisher.

Es importante destacar que “la mediación de los padres es decisiva a la hora de luchar contra los efectos negativos de la tele. En particular, la imposición de límites al contenido visualizado y al tiempo de exposición se relacionó con una menor probabilidad de que el hijo o hija hubiera mantenido sexo oral o relaciones sexuales completas. Del mismo modo, la mediación restrictiva se asoció negativamente con intenciones para participar en el coito vaginal en el futuro”.

Para Carlos de la Cruz Martín-Romo, sexólogo y psicólogo, “la ‘tele’ y los padres no son los únicos que educan a los adolescentes. La escuela, los medios de comunicación o los compañeros, también ejercen su influencia en los chicos y chicas. Por este motivo, en la iniciación en las relaciones sexuales entran en juego muchos otros factores, además de la mediación paterna”.

Cuando los padres discutían con sus vástagos el contenido sexual de las series, los menores tenían menos posibilidades de “querer practicar sexo en el futuro”, documentan los científicos estadounidenses.

Para sus autores, es importante destacar que cuando “un programa proporciona material educativo, el hecho de que la televisión se vea en familia aumenta la efectividad del mensaje. Un ejemplo, los espectadores adolescentes de un episodio de ‘Friends’, que mostraba un embarazo no deseado, y visualizaron el capítulo con sus progenitores tenían una tendencia mayor a cambiar sus creencias acerca de la eficacia del preservativo como medida de protección”.

Para el psicólogo español, “tan importante es lo que se habla de sexo con los hijos, como la forma de hacerlo. Es necesario que en las conversaciones el sexo no se lleve al terreno de lo prohibido, sino al de lo íntimo. Al igual que es trascendental explicar a los menores la necesidad de utilizar métodos anticonceptivos para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazados no deseados”.

El experto español insiste en que hoy en día “la mayoría de series y películas contienen escenas eróticas y entra dentro de lo normal que un chico a partir de los 12 ó 13 años visualice alguna de ellas. De lo que se trata es de establecer criterios razonables para lo que se puede ver y lo que no y explicarlos racionalmente”.

Aunque el objetivo último, según sus palabras, sería que “los chicos y chicas aprendan a ver las películas y a discernir qué es realidad y qué es ficción y que entiendan el tipo de escenas que ven”.

En este sentido, la directora del ensayo Deborah Fisher, reconoce a ELMUNDO.es que “los mensajes que envían los padres a sus hijos a través del comportamiento y de las conversaciones activas tienen un efecto. Para ser más eficaz, las conversaciones con los jóvenes debe empezar cuando menores y continuar en la edad de una forma apropiada a medida que los niños se hacen mayores”.

Insiste la experta en que “cuando se presenta una escena de sexo en la televisión, los padres a menudo se exaltan y transmiten las consecuencias negativas. Estas reacciones pueden dar lugar a expectativas irreales sobre el sexo de jóvenes y sus posibles consecuencias”.

La doctora Fisher cree “para los jóvenes sin experiencia sexual, las representaciones de sexo en la tele son más propensas a tener influencias negativas cuando exageran los resultados positivos y minimizan u omiten los mensajes sobre los riesgos potenciales, las precauciones y la responsabilidad. Estas representaciones no realistas pueden dar lugar a actitudes e intenciones que promueven la adopción de comportamientos de riesgos. Otras condiciones de la preocupación respecto a la juventud y la visualización de contenido sexual el contenido sexual con violencia y/o/ el contenido denigrante hacia un grupo en particular (como algunos juegos de video retratos ‘de las mujeres como prostitutas”.

Las formas de utilizar un contenido sexual televisado para crear efectos positivos, según la experta, son las historias “de ficción que proporcionan las representaciones más realistas y pro-sociales de las situaciones sexuales, tales como retratos de personajes que toman las precauciones sexuales y lidian con las consecuencias negativas de las malas decisiones”

Bibliografía: www.elmundo.es

Firmado: Sara Gordo

Sepia con salsa de ajo

Publicado 18th mayo 2012 en 2º Plato

Calorías/ración: 350

Preparación: 20 min.

Dificultad: Media

Comensales: 4

-INGREDIENTES: 

 800 gr de sepia limpia

4 dientes de ajo

1 vasito de miga de pan

6 cucharadas de aceite de oliva

2 cucharadas de vinagre

Perejil, pimienta blanca

- PREPARACION:

 Para hacer la salsa, pelar los dientes de ajo y echarlos en el vaso de la batidora junto con 4 cucharadas de aceite, la miga de pan y las 2 cucharadas de vinagre. Pasar por la batidora hasta obtener una pasta cremosa (corrigiendo con un poco más de aceite y vinagre si fuera necesario). Añadir sal y pimienta blanca al gusto. Dejar reposar en la nevera.

 Extender sobre la tabla las sepias ya limpias y darles unos cortes superficiales para que no encojan cuando se hagan. Se les añade sal y perejil picado y se pasan por una plancha o sartén antiadherente unos 10 minutos por cada cara (según el tamaño de la sepia) a fuego medio.

 Se sirven recién hechas acompañadas de una cucharada de salsa de ajo y cualquier verdura de guarnición.

 Nota:

Te puede resultar más cómodo hacer doble cantidad de salsa, pues así se bate mejor, pero no se debe servir más de una cucharada sopera por persona para no incrementar las calorías del plato.

Si no tienes tiempo de preparar la salsa de ajo y no necesitas quedar bien ante invitados, la puedes sustituirla por salsa mayonesa a la que hayas añadido una cucharadita del ajo molido que se vende en frasco.

Firmado: Elizabeth Vázquez

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A vueltas con el café

Publicado 17th mayo 2012 en Saludable, Sin Categoria

El café, como muchos de los alimentos que consumimos habitualmente (el aceite de oliva, los pescados azules, los lácteos, los huevos y un largo etcétera) ha sufrido a lo largo de la historia reciente movimientos pendulares en la percepción de sus propiedades; oscilando, según las épocas, entre dañino a beneficioso según los resultados cambiantes de las publicaciones científicas.

En la más reciente publicada -en ‘The New England Journal of Medicine’-, el café, en sus diferentes versiones de normal o descafeinado, se erige como factor protector contra la mortalidad total y la mayor parte de las enfermedades más comunes, con la única excepción del cáncer. El estudio supera en calidad numérica a publicaciones previas ya que los investigadores siguieron a unos 400.000 sujetos por un periodo de 15 años durante el que se produjeron más de 50.000 muertes. Su diseño es prospectivo observacional, y esto último hace que no pueda haber realmente prueba de causalidad como la encontraríamos en un estudio de intervención.

De ahí que debamos tomar los resultados con precaución ya que la experiencia demuestra que raramente los resultados de un estudio observacional, sea con el nutriente que sea, se confirman cuando se aplica el rigor y la evidencia científica de un estudio de intervención randomizado.

En este caso se da la circunstancia curiosa de que los resultados son diametralmente opuestos dependiendo de cómo se lleven a cabo los análisis. Inicialmente el consumo de café se asoció con un riesgo mayor, pero eso se debía a que el consumo de café coincidía con una dieta peor y un consumo más elevado de tabaco. Solamente tras corregir o ajustar esos factores de confusión es cuando emerge la protección del café.

Otro aspecto preocupante es el hecho de que el consumo de café solo se recogió una vez, al principio del estudio y a través de un cuestionario con todas las deficiencias de información más precisa que se hubiera necesitado conocer, incluyendo una manera precisa de medir el consumo de café normal o descafeinado y la manera de preparación, algo muy importante para dar más pistas acerca de qué componentes del café podrían ser responsables del efecto y poder avanzar en los mecanismos.

El hecho de tener sólo un punto histórico de referencia nos impide conocer qué sujetos cambiaron sus hábitos durante los 13 años de seguimiento, no sólo en lo que se refiere al café sino, más importante, a los otros factores de riesgo como el tabaco o la dieta. De nuevo, esto es un factor tremendo de confusión, que aunque los autores tratan de apañar matemáticamente, no deja de ser un ‘apaño’.

En resumen, no podemos lanzarnos a dar recomendaciones basadas en un solo artículo, no importa en qué revista se publique y además teniendo en cuenta el diseño del mismo que es meramente observacional y con una información muy poco detallada. No hay duda de que la mayor fuerza del mismo se encuentra en el tamaño de la población y la duración del seguimiento. Sin embargo, conviene añadir esta información al conjunto de publicaciones que se han generado sobre el tema.

En general, la tendencia sugiere que el consumo de café parece ser beneficioso y además el efecto es acumulativo, es decir, que es más protector con cuatro o seis tazas al día que con sólo una o dos. Sugiriendo esto una dosis-respuesta, pero recordemos que no es una intervención.

Además, es importante añadir, que además de los efectos sobre mortalidad, hay otro aspecto muy importante en nuestra sociedad actual que está ‘envejeciendo’: el declive cognitivo que se produce con la edad y la disminución de la vitalidad. En este caso, el consumo de café está emergiendo como un factor que puede proteger, o al menos reducir, la rapidez con la que se produce este descenso de la capacidad cognitiva así como otras enfermedades neurológicas, incluida la depresión.

Por lo tanto, de una manera u otra, lo que sí parece cierto es que para aquellos que tomamos café, no hay por ahora razón aparente para que cambiemos este hábito, especialmente si lo hacemos ‘a la Mediterránea’, es decir, con tertulia incluida. Para aquellos que no lo toman o lo hacen en pequeñas cantidades, hay que tener en cuenta que puede ser porque su consumo altera la calidad y cantidad de sueño, que es algo esencial para mantener la salud, así que probablemente sea peor en este caso el remedio que la enfermedad.

Bibliografía: http://www.elmundo.es/elmundosalud

Firmado: Sara Gordo

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